Cuando el aire es calentado se expande y es más liviano; se forma al igual que las burbujas de aire se producen en el agua. Estudiaremos más adelante este efecto de convección que funciona en los radiadores (véase APARATOS DE CALEFACCIÓN), y cuánto en las chimeneas. A medida que el aire caliente llena el canal de la chimenea, es empujado hacia arriba por más aire que entra en el fondo; por consiguiente, el humo y el polvo pueden ser transportados a la chimenea en vez de fluir hacia el cuarto, es decir, cuando la chimenea está diseñada en forma adecuada. La mayor parte de la importancia de la construcción de una chimenea desaparece luego de pensar lo que necesita el aire caliente para “fluir” bien.

En primer lugar, debe ser bastante alta para que no la afecte la turbulencia de un viento fuerte cerca de la azotea. Los expertos recomiendan un mínimo de 35 pies entre la rejilla y la parte superior de la chimenea, y ésta debe extenderse dos a tres pies sobre la azotea para liberarla de las perturbaciones causadas por la misma azotea. El canal debe ser cuadrado y no rectangular para facilitar la corriente de aire; la dimensión menor debe ser no menos de 60% de la mayor. Los canales redondos son excelentes a este respecto, El área del canal debe tener al menos 8 x 8 pulgadas y preferiblemente más. Una regla empírica para un corte transversal del canal es quince pulgadas cuadradas de área del canal por pie cuadrado de chimenea al descubierto.

Obsérvese que la parte posterior de la chimenea se curva hacia adelante en una abertura atrecha que lleva al canal. Esta abertura es llamada la garganta. Esta puede ser cerrada por el registro una puerta metálica articulada que se usa para regular la corriente de aire en la chimenea. Detrás del registro está la caja del humo, donde se agrupa el flujo descendente de aire fresco, se calienta y se invierte subiendo el canal y ayudando a levantar el humo en la chimenea. La caja del humo también suministra un lugar para agrupar dicho humo cuando las corrientes descendentes detienen la acción normal del canal. V

Las proporciones de la chimenea deben seguir exactamente las que se indican en el esquema: la anchura aproximadamente igual a la altura, el espesor la mitad de la anchura; los lados verticales hasta pasar la garganta; ésta ocho pulgadas o más en la parte superior de la abertura de la chimenea.

Actualmente nos preocupa más una chimenea bien diseñada que su capacidad termógena. Una casa muy cerrada, con el tiempo atmosférico golpeando las puertas y ventanas, crea una especie de problema puesto que el aire para aprovisionar el fuego debe venir de los cuartos. Si todo está muy cerrado se crea un vacío en la casa y la chimenea tiene dificultad de empujar el aire de los cuartos para enviarlo por el canal. La respuesta es abrir una ventana de la casa, preferiblemente de la parte superior, para que el aire entrante sea calentado antes de que fluya enfrente de la chimenea.