El carpintero aficionado parece siempre que está en problemas cuando tiene que tratar con bisagras: las puertas nunca encajan apropiadamente, “arañan” los umbrales o el quicio o no abren o cierran cuando los tornillos de la bisagra son apretados.

El problema no es escoger la bisagra equivocada, sino olvidar que la parte importante es el pasador de la bisagra. La ubicación del pasador determina la utilidad o no de la bisagra, ya que es este centro alrededor del cual gira la puerta. ¿Parece obvio? Veamos un par de puertas y observemos cuáles están bien o no.

Antes de colocar una bisagra debe hacerse un esquema de la puerta como se ve desde arriba. Imaginemos cómo gira la puerta; luego experimentemos (en la mente o en el papel) o ensayemos métodos distintos de colocar las bisagras hasta que se encuentre uno que satisfaga las necesidades.

Una vez decidida la ubicación del pasador de la bisagra, puede encontrarse y colocarse la bisagra apropiada sin ninguna dificultad. Las hojas (los pedazos de metal lisos o doblados que giran en el pasador de la bisagra) pueden ser colocadas en alguna de las muchas posiciones que tienen las superficies sobre las cuales deben ser colocados. Lo que interesa es solamente la ubicación del pasador.

Por ejemplo, la bisagra embutida se coloca en la superficie exterior de la puerta o el quicio o ambas. La bisagra ensamblada se coloca en las superficies topes de la puerta o el quicio en ambas. Existen bisagras que tienen curvatura doble en las hojas para exponer su superficie al lado liso de una puerta delgada para que puedan ser usados pestillos en vez de tirafondos. Pero estas son simples modificaciones de las bisagras embutidas o ensambladas.

Existen varias reglas o recomendaciones para la instalación de las bisagras. La mayoría de las bisagras están hechas de fajas lisas de metal cortadas y dobladas en anillos a lo largo de un borde. Los anillos se llaman charnelas, y usualmente hay más charnelas en una hoja que en la otra. El pasador de la bisagra se mete por las charnelas cuando estas están alineadas y sostienen las dos hojas de la bisagra en su relación de giro. La hoja con las dos charnelas de los extremos debe ser colocada en el quicio de la puerta, y no en la puerta: esto suministra mayor respaldo superior e inferior a la bisagra, la cual después de todo carga con el peso de la puerta.

Las bisagras vienen con pasadores cambiables, pues de lo contrario probablemente nunca se podría instalar una. Después de colocados los extremos del pasador pueden ser “coronados” para que sostengan dichos extremos en su lugar en forma indefinida, o pueden simplemente ser metidos y mantenidos así mediante una “tapa” en el extremo superior. Usualmente se usan dos bisagras para cada puerta. Debe asegurarse de que los pasadores de la bisagra estén en fila o de lo contrario la primera vez que se haga girar la puerta las bisagras saldrán de los tornillos.

Las bisagras ensambladas deben tener embutidos los agujeros de los tornillos para que puedan tener un tornillo de tapa plana, pues el tornillo de tapa redonda no permite que se aplanen las hojas de la bisagra.

Algunas bisagras están hechas para ser desmontadas a intervalos regulares. Por ejemplo, las cajas de las máquinas de escribir tienen cubiertas cambiables. La bisagra posee solamente dos charnelas: una en la cubierta y otra en la base. La charnela de la base sostiene el pasador de la bisagra; la charnela de la cubierta o tapa es una rangua para que el pasador de la bisagra pueda moverse. La caja se ensambla montándola en los pasadores de la bisagra.

Antes de dejar este tema debemos mencionar la bisagra de piano. Esta es una largo par de fajas metálicas con charnelas alternas. El pasador de la bisagra es una varilla que posee la longitud de la bisagra. Se puede cortar la bisagra necesaria para un trabajo especial y colocarla en su lugar: esto elimina los problemas de alineación del pasador de la bisagra.