Estos son los más sencillos aunque probablemente los más complejos de los accesorios domésticos. La balanza de la justicia que usamos en nuestros primeros experimentos de química son verdaderos acoplamientos cuyo origen es casi tan antiguo como el hombre. Pero el diseño de los acoplamientos para obtener pesos exactos en millonésima de onza necesita toda la precisión y sofisticación de la ciencia moderna. La báscula del médico y hasta la del cuarto de baño están relacionadas con las palancas, fuleros, resortes, pesas y balanzas. Son más complicadas de lo que parecen a simple vista.

Comencemos con la balanza. Un balancín recto está pivotado en su centro; dos platillos están suspendidos a iguales distancias de los lados del fulcro central. Cuando los platillos sostienen, pesos desiguales, la balanza oscila y puede agregarse o quitarse una o más pesas de un lado de la balanza para equilibrarla. Contabilizando el número de pesas colocadas en el platillo se sabe cuánto pesa el platillo opuesto.

Obsérvese en el esquema que los puntos de suspensión de los platillos están localizados debajo del fulcro central. Cuando los platillos están casi en equilibrio el balancín oscila en un ángulo proporcionado a la cantidad de desequilibrio. A medida que el balancín oscila el platillo ascendente se aleja del centro (B), y el descendente se mueve hacia (A). Este movimiento compensa la diferencia en los pesos así como el niño se mueve en el columpio para equilibrar el más pesado.

La romana o balanza del carnicero es una modificación de la báscula que no requiere pesas auxiliares. Al contrario, un contrapeso movible es ajustado a lo largo del brazo hasta que su peso contrarreste el peso que cuelga del garfio. Entre más pesado es el objeto más lejos debe moverse el contrapeso. A veces un contrapeso ajustable de esta clase se combina con un grupo de pesas que cuelga de la punta más lejana del brazo. Cada contrapeso pesa quizás sólo una libra, pero añade alrededor de cien libras a la gama de peso indicada. Por ejemplo, una romana que trabaja o funciona en la gama de cero a cien libras, añadiéndole un solo contrapeso auxiliar, pesaría entre cien y doscientas libras, etc.

Las más completas de todas son las pesadoras que se usan para camiones, automóviles, artículos no vendidos de almacén, y gente. Estas son complejas porque el objeto que se va a pesar puede colocarse en cualquier sitio de la pesadora sin que cambie el peso indicado.
El rectángulo de uniones y pivotes debajo del platillo se llama acoplamiento paralelo porque el platillo puede bajar o subir pero siempre permanecerá exactamente paralelo al piso. Por consiguiente, no importa dónde se coloque el objeto en el platillo, la báscula indicará lo mismo.

Las básculas de los médicos son romanas. En éstas, dos platillos triangulares en la base de la báscula sostienen el peso; ellos tienden a elevar la palanca cuyo extremo tiene un garfio. Debido a la longitud de los acoplamientos, sólo se necesita un contrapeso muy liviano para equilibrar las personas que pesen de 10 a 300 o más libras.

Las básculas del cuarto de baño funcionan en forma similar: platillos triangulares transportan el peso a un solo punto pero luego uno o más resortes equilibran el peso. A medida que se comprime el resorte, un indicador gira midiendo el peso en la báscula.

Las romanas están equilibradas por péndulos giratorios. Los péndulos están inicialmente verticales, y a medida que el peso aumenta ellos comienzan a oscilar, aplicando cada vez más su peso a contrarrestar el peso en la báscula.

En todas estas básculas es esencial la atención cuidadosa de los detalles. El diseño de los pivotes, la solidez de las uniones y la estabilidad de los resortes bajo condiciones de temperatura y vibración son factores vitales en la exactitud del peso indicado.