Al igual que muchas otras cosas, los ascensores no sólo han llegado a ser más grandes, más rápidos y más poderosos sino que también han obtenido muchos controles complejos que los principios fundamentales han sido “sumergidos” en montones de tubos electrónicos, transistores, luces, botones y enchufes.

La idea básica de cómo elevar y bajar un pequeño cuarto (el ascensor) es muy sencilla. Hay varios sistemas pero sólo hablaremos de dos. El más antiguo es el ascensor hidráulico, que consiste en un pistón —una barra redonda de acero— que gira en un cilindro ajustado construido en los cimientos del edificio bajo el pozo del ascensor. El ascensor está montado encima del pistón. Para subir simplemente se bombea agua en el fondo del cilindro, y para bajar se abre la válvula que permite que el agua vuelva al tanque de depósito.

Algunos edificios antiguos tienen todavía estos ascensores hidráulicos. Muchos son accionados por un cable de tracción que va del fondo a la parte superior del pozo del ascensor a través de un agujero en el techo. El ascensorista puede mover la cuerda hacia abajo o hacia arriba y por consiguiente abrir o cerrar las válvulas que controlan la corriente de agua al cilindro.

Hay varias desventajas en este sistema. El pistón y el cilindro deben tener la misma longitud de la altura hasta el piso superior. Un ascensor del edificio Empire State podría tener problemas si el cilindro tuviera que descender la misma altura del edificio dentro de la roca de Manhattan. Otra desventaja consiste en que la velocidad del ascensor hidráulico está limitada por la velocidad máxima del agua que fluye a través de las válvulas, tubos, etc. Esto equivale a la velocidad de un piso por segundo, lo cual es muy lento para los tiempos modernos y edificios altos.

La alternativa es el ascensor eléctrico. En este sistema el carro está suspendido de un conjunto de cables metálicos. Estos suben al cobertizo donde se envuelven en una polea de garganta (llamada roldana) y bajan a un montón de pesas que equilibran el peso del carro cuando está lleno menos de la mital (el promedio de carga de un ascensor es un 40%).

La roldana está montada en el eje de un motor eléctrico pesado y de movimiento lento, accionado por un generador eléctrico. (La corriente alterna no es tan buena como la continua para regular la velocidad, por tanto un motor de ca acciona un generador cc que da energía a un motor sustentador cc). Este sistema interpone un suministro de energía eléctrica entre la corriente de línea y el motor sustentador, y el control del suministro de energía provee un medio conveniente para variar la velocidad y la posición del ascensor.

Un freno de servicio fuerte está montado en el eje del principal motor sustentador a fin de que en el caso de un accidente o mal funcionamiento del sistema de control, el freno agarre el eje y sostenga el carro del ascensor. Si el lector se ha visto “atascado” en un ascensor, sabrá lo que ésto significa. Un mal funcionamiento en algún sitio de la línea le ha indicado al freno que debe agarrar, y así lo ha hecho. No lo liberará hasta que el problema haya sido corregido y se haya asegurado que el sistema de seguridad está otra vez bien.

El ascensor se desliza sobre montantes colocados en cualquiera de los lados del eje para evitar que oscile. Varios enchufes de tipo polea están añadidos al carro para que sean desenganchados cuando el carro se acerque al nivel de un piso determinado. Usualmente, el carro toca un enchufe que reduce la velocidad: luego, cuando el carro está muy cerca del punto de parada un segundo enchufe indica la parada al motor del cobertizo.

Los controles son cada vez más complejos. Este aparato hizo posible la operación completa por medio de botones. En muchos edificios de apartamentos, los pasajeros presionan un botón de sus correspondientes pisos. El ascensor se detiene en cada piso para recoger o dejar pasajeros. El botón, sea en el ascensor o en el piso, indicará al ascensor que pare (si el botón de subida es empujado) o baje (si el botón empujado es de bajada). Este sistema se amplió con más de un carro; y si un carro se detiene en un piso determinado los otros carros ignoran la señal.

Actualmente los ascensores automáticos más avanzados son verdaderas máquinas “pensantes” al igual que cabinas elevadoras. Ni los ascensoristas ni los empleados tienen nada que ver con el regulador o controlador, el cual envía toda una serie de carros hacia arriba o abajo según sea la necesidad, la hora del día y el tráfico. Por ejemplo, los carros pueden ser controlados para que bajen tan pronto como lleguen al último piso señalado o enviados automáticamente a un solo sitio cuando el tráfico de “una vía” sea pesado. En este sistema la mitad de los ascensores hacen el servicio de la mitad superior del edificio, convirtiéndose en expresos al primer piso después de llegar al nivel de otro piso intermedio; la otra mitad de los ascensores sube solamente hasta dicho piso intermedio.