No son muchas las personas que hoy en día consideran la pistola o el rifle como accesorios indispensables del hogar, sin embargo muchas van de cacería o dispararon armas de fuego durante la guerra lo cual puede dar idea de cómo funcionan dichas armas.

Todas estas armas son accionadas por una pólvora que es encendida y envía una bala perfilada a lo largo de un tubo llamado cañón. Las armas más grandes tienen cañones rayados, un conjunto de estrías en espiral están cortadas o hechas en la superficie interior del cañón y la bala es guiada en un rápido movimiento de torsión que la envía girando alrededor de su eje en una trayectoria de vuelo más exacta de lo que tomaría o necesitaría en otra forma.

En general, entre más lago es el cañón más exacta es la trayectoria de la bala puesto que cada pulgada adicional del largo del cañón proporciona un poco más de dirección a la bala. Este es el motivo por el cuál los rifles son más exactos y precisos que las pistolas. Los cañones más largos tienen también más tiempo para que se expandan los gases de explosión y por tanto dan a la bala un empujón más fuerte y así la bala tiene un vuelo mayor.

Los dos problemas mayores en las armas de fuego han sido la quema de la pólvora y la adquisición de una recarga ultra-rápida. El problema de ignición se resolvió en parte por la llave de chispa en la cual un pedazo de pedernal golpea otro de acero, enviando una cantidad de chispas por un agujero en el extremo posterior del cañón (llamado la culata) y disparando la carga de pólvora.

El principio de percusión del disparo se basa en el hecho de que el fulminante se quemará con el impacto. El gatillo libera un percutor que golpea una pequeña parte del fulminante enviando una llama caliente a la pólvora.

Las balas y la pólvora deben ser cargadas por separado. El pistón de percusión sugirió el cartucho, una combinación de la bala y la cápsula de pólvora con un poco de fulminante en un pequeño pistón en el extremo posterior del cartucho. Un golpe agudo en el pistón acciona dicho pistón, el cual a su vez dispara la pólvora.

Los cartuchos facilitaron la carga ultrarrápida, y en la actualidad los rifles y las pistolas automáticas son armas corrientes del ejército. La idea es traer cada nuevo cartucho a la culata tan pronto como uno es disparado. En el antiguo rifle Springfield el cambio se hacía manualmente: tirando hacia atrás el cerrojo se sacaba la cápsula vacía y empujando hacia adelante se metía un nuevo cartucho del cargador.

Las armas automáticas usan la energía de la pólvora para hacer este cambio. Los gases en expansión conducen la bala hacia adelante y la sacan del cañón pero también les queda todavía bastante energía. El rifle automático utiliza esta pólvora para arrojar la cápsula vacía y reemplazarla con un nuevo cartucho. Las ametralladoras y los rifles automáticos funcionan con el mismo principio y pueden disparar centenares de cartuchos por minuto.