El término aerosol se refiere a la rociada de gotitas, no al recipiente. La lata de presión regulada muy conocida hoy día, fue hecha durante la Segunda Guerra Mundial. Este tipo de lata se llenó con insecticida o fungicida y fue entregada a los soldados para que asearan sus tiendas y barracas. Pocas de estas latas se entregaron a los civiles, pero después de la guerra el gobierno entregó a los fabricantes la fórmula general sobre la base de una licencia exenta de derechos.

Al igual que toda idea buena, el principio del aerosol es muy sencillo. Se llena la lata o la botella con el líquido para rociar, se añade un gas (aire, por ejemplo) bajo presión y se sella la lata, o la botella. Cuando la válvula se abre, el líquido sale en forma de rociador.
Hubo algunos problemas en el diseño original, debido principalmente a deficiencias en el gas usado. Cuando el gas comprimido es aire, se necesita una gran presión en la lata si todo el contenido debe sacarse sin ninguna pérdida. Cuando la lata está llena el rociador funciona bien, pero a medida que la lata se vacía el aire comprimido se expande y pierde mucho de su presión llenando el espacio dejado por el liquido rociado. Además, la alta presión exige paredes fuertes para la lata; de aquí el término bomba para los primeros modelos.

Un cambio ingenioso produjo la diferencia. En vez de usar aire como líquido compresor, los ingenieros ensayaron un compuesto químico que sería un gas bajo condiciones atmosféricas normales pero que se transformaría en liquido cuando se comprimiera a unas 100 libras por pulgada cuadrada (seis veces la presión atmosférica). Las principales compañías de productos químicos se prepararon así para producir tales líquidos, por ejemplo el freón (véase ACONDICIONADOR DE AIRE para otro uso de este líquido).
A la temperatura ambiente y a la presión atmosférica normal (70° F. y 14,7 libras por pulgada cuadrada), el freón es un gas. Sin embargo, si se eleva la presión sobre el freón a 90 libras por pulgada cuadrada, el gas se condensa en un liquido, ocupando mucho menos espacio. Este líquido se mezcla con pintura, por ejemplo, y se mete en una lata no muy diferente de la lata de cerveza. Cuando la válvula es oprimida, se abre un pasaje al exterior. La presión dentro de la lata saca la pintura y el freón; éste se convierte en gas inmediatamente, transforma la pintura en una buena rociada y ayuda a acelerar el secamiento.

Varias de las características de las latas aerosoles pueden entenderse ahora más fácilmente. El fondo acopado de la lata está diseñado para resistir la presión interna sin ensancharse, lo cual sucedería si se usara una lata de fondo plano.
Antes de usarse debe agitarse la lata, pues este procedimiento mezcla el liquido aerosol con la pintura u otros contenidos a fin de producir una buena rociada.
Por otra parte debe alejarse la lata del fuego y lugares calientes. Un aumento en la temperatura de solamente unos pocos grados es suficiente para convertir el freón en gas, aumentando la presión y por consiguiente el peligro de explosión.
No debe rociarse cerca del fuego o la llama, porque el rociador contiene a veces alcohol u otros líquidos inflamables. La mezcla de vapor inflamable y aire puede encenderse con una chispa y resultar una explosión.

Los aerosoles deben usarse siempre en cuarto bien ventilado. Los líquidos son rociados en tal volumen y gotitas que es muy probable que Ud. los aspire. Aun los rociadores no tóxicos pueden ser peligrosos simplemente por su capacidad de impedir que el oxigeno penetre en los pulmones.

La industria de aerosoles ha crecido rápidamente a partir de la Segunda Guerra Mundial. Los fungicidas son aún los más populares aerosoles, pero también se pueden adquirir desodorantes, lociones para el cabello, pinturas, cola, cremas de afeitar, cremas para los dientes, detergentes, crema batida y hasta enjuagadores de la boca. También se incluyen en las latas de aerosoles los polvos medicinales, el talco y el polvo contra las pulgas.