Uno de los descubrimientos más importantes del hombre ha sido la preservación de los alimentos en latas herméticas. Aunque la lata permanezca hermética durante mucho tiempo, años si es necesario, es posible abrir el recipiente fácil y rápi­damente. Este invento ha recibido mucha atención por parte de multitud de genios con el resultado de que existen proba­blemente más patentes expedidas de cómo abrir una lata que lo que puede existir en ratoneras.

La lata de estaño no está hecha realmente de estaño en su totalidad sino de acero con una capa de estaño en su super­ficie para protegerla del moho y las toxinas. La lata se obtiene al plegar los bordes coincidentes y aplanarlos con una máqui­na especial que puede hacer hasta trescientas latas por mi­nuto. Cada año los norteamericanos por ejemplo, compran más de veinte mil millones de latas.

Las latas se producen en dos diseños básicos: el primero, viene provisto de una llave que se usa para quitar la faja de metal que está en la parte superior; el café se empaca en esta clase de latas. La llave es una varilla de metal con una ranura en un extremo y extractores con aletas en el otro. La lata tiene dos aros colocados en la superficie del metal cerca de la parte superior y una lengüeta que se extiende desde la faja.

Se introduce la ranura de la llave en la lengüeta y se la voltea alrededor de la lata abriendo la faja a medida que se avanza. Debe tenerse cierta pericia con la llave puesto que la faja va enrollándose en un montón grueso en la llave antes que la lata se abra completamente. Si se deja que la faja enrollada se deslice de la llave o que la llave se deslice de la mano, entonces se presenta un problema: no es fácil con­seguir que el montón vuelva a poder usarse, y lo mejor es sacar el resto de la faja con unas tenazas.

El segundo diseño no posee ningún método interno de abrir: sólo puede usarse uno de los centenares de abrelatas patentados, de los cuales describiremos algunos en seguida.

El abrelatas más conocido consiste en una hoja de cuchillo curvada, corta y puntiaguda que está montada en un mango y tiene su borde puntiagudo hacia arriba. Encima y en la parte posterior de la extremidad de la hoja está una pieza transversal plana que se usa, como fulero cuando se abre la lata. Se empuja la punta del cuchillo en la parte superior de la lata exactamente dentro del borde que sobresale; y colo­cando el fulero en el borde de la lata, ésta se va abriendo mediante una serie de inclinaciones del mango.

Otro abrelatas común está hecho de dos varillas articuladas en sus extremos. La parte superior tiene una hoja de cuchillo corta y puntiaguda curvada hacia abajo, la parte inferior posee una rueda dentada. Se oprimen las dos partes, colocando el borde del cuchillo en la parte superior de la lata mientras la rueda sujeta el borde inferior de la misma. Al tirar la rueda con los extractores se gira la lata bajo el cuchillo y se remueve la parte superior de la lata.

El abrelatas montado en la pared es similar. En este proce­dimiento la lata se coloca debajo del abrelatas; la hoja de cuchillo es el borde puntiagudo de la rueda; y exactamente debajo de la rueda del cuchillo está la rueda dentada que gira por medio de un manubrio en el otro lado del abrelatas. La rueda y el manubrio están montados en un tapón que pueden ser girados mediante un segundo manubrio colocado usual­mente en la parte superior del abrelatas. Este segundo manu­brio separa la rueda del cuchillo para que la lata pueda ser insertada entre ellos. Cuando regresa a su posición normal, levanta la rueda dentada e impulsa el borde de la lata detrás del cuchillo, el cual corta la parte superior de la lata. A me­dida que el manubrio gira la rueda dentada lleva la lata alre­dedor del cuchillo hasta que la parte superior sea cortada totalmente.

Recientemente dos innovaciones en abrelatas han tenido bastante publicidad. La primera es un sujetador electromagnético, que posee un magneto montado a fin de que pueda tocar la parte superior de la lata. Cuando el disco ha sido cortado se adhiere al magneto o electroimán en vez de caer ruidosamente en la lata.

La segunda innovación es el abrelatas accionado por elec­tricidad. El motor mueve la lata alrededor del cortador, y por tanto lo único que hay que hacer es llevar la lata al abridor, bajar un manguito, y el motor hace el resto.