¿Cómo funciona?
¿Qué lo hace sonar?
¿Cómo hacen…?

En otro tiempo las respuestas a estas preguntas eran axiomáticas. Si se aflojaban unos tornillos por ejemplo, la lámpara de gas se separaba en varias partes. Antes el hombre podía hacer, reemplazar o reparar las máquinas, herramientas o artículos domésticos que poseía.

Pero hoy las cosas no son tan sencillas. El reloj que usted desarma se daña definitivamente. Dentro de un radio, usted halla una masa de alambres, tubos y perillas tan sin sentido como un idioma extraño. Y ese es el problema: la ciencia es un idioma extraño. Los términos extraños (o peor, los términos conocidos usados en forma extraña) hacen que la ciencia parezca tan diferente, tan complicada, tan imposible de comprender que deseamos “rendirnos” sin ensayar siquiera.

Es una lástima que esto deba ser así. Lo importante en la ciencia y la tecnología modernas es que los hombres han tenido que crear nuevos términos nuevos significados para poder intercambiar los inventos y en la misma forma que los cocineros intercambian las recetas. Los términos no son tan importantes como las ideas, y teniendo algunas de éstas, el lector puede tener deseos de cocinar un cocido “eléctrico” algún día.

Quizás el lector no quiera ser un cocinero o un hombre de ciencia. No obstante, todos comemos y vivimos en un mundo técnico rodeado de máquinas, atendidos por ellas y dependiendo de ellas para vivir. No, no es necesario saber qué pasa dentro de un automóvil para conducirlo por la carretera, o cómo la chimenea calienta la casa, pero entonces, ¿quién es el “amo”: el automóvil o su propietario?
Existen hombres que pueden obtener algo más de economía en sus automóviles, un poca más de la brisa costanera, descongelar una esclusa y “desatascar” una cremallera en una emergencia, simplemente porque ellos saben cómo obrar en un momento determinado. De niños, desarmaron relojes y pasaron su adolescencia en automóviles sin guadafango. No crecieron para ser ingenieros u hombres de ciencia: venden seguros, o son dependientes en un supermercado, o dirigen una gran corporación. Pero ellos gobiernan este mundo mecánico, y no al contrario.

¿Recuerdan el niño que sacó el aire de las llantas del camión para que pudiera salir del paso inferior? Bien, esta clase de pensamiento es sólo posible en las personas que saben que hay aire en las llantas, y por qué.

Si un niño sabía eso, cualquiera puede saberlo. ¿Sabe el lector cómo funciona una plancha de vapor, o un ? ¿Se ha preguntado alguna vez qué es el sonido, o por qué las ollas de presión cocinan tan rápido?

De todo esto, hablaremos en este sitio: qué, cómo y por qué.